Las quemaduras por lo general dejan cicatrices permanentes, que pueden causar deformaciones mayores en niños que en adultos, ya que ellos se encuentran aún en proceso de crecimiento. Además, durante la infancia, las personas somos más propensos a tener quemaduras, debido a la curiosidad característica de esta etapa de la vida.
Hay muchos elementos con los que los niños pueden hacerse daño, como el fuego, la electricidad, objetos calientes, químicos, entre otros.
Por eso es importante poner especial atención a ciertas situaciones en las que los niños son más propensos a realizarse quemaduras.
1. Evita dejar niños solos mientras comen o beben líquidos calientes, y es importante acostumbrarlos a comer comida temperada, no tan caliente.
2. Antes de que el niño entre a la ducha, el agua ya debe estar temperada y bien mezclada, ya sea si se va a dar un baño en tina o una ducha.
3. Evita tener ácidos destapadores de cañerías al alcance de los niños o colocarlos en otros envases, como botellas de bebidas, etc.
4. Cubre todos los tomacorrientes con tapas de seguridad, los cuales puedes adquirirlos en tiendas de artículos para niños.
5. Cuando estés de vacaciones con niños pequeños, procura tenerlos cubiertos con ropa delgada y clara, además de no dejarlos durante tiempos prolongados expuestos al sol. Aplícales protector solar frecuentemente.
6. Enséñales que no deben acercarse a la cocina sin la supervisión de un adulto y mucho menos acercar las manos o la cara a las ollas cuando están las estufas prendidas. No solamente se pueden quemar con fuego, si no también agua caliente o aceite hirviendo puede caerles.
7. Mantén cables y aparatos eléctricos fuera de su alcance, como planchas, secadores de cabello, lámparas, entre otros.
8. No fumes cerca de un niño o dejes un cenicero a su alcance. Muchas quemaduras se producen con cigarrillos, principalmente por descuido de los adultos que dejan los sobrantes al alcance de los niños.
Existen tres tipos de quemaduras: de primer grado, segundo o tercero.
Las de primer grado son leves y superficiales, normalmente no presentan ampollas pero sí enrojecimiento e inflamación. Las de segundo grado afectan a la piel, son muy dolorosas y tienen ampollas con líquido.
Finalmente las de tercer grado afectan profundamente a la piel y se puede tornar negra o tener un aspecto agrietado. Estas quemaduras afectan los nervios y por eso muchas veces el niño no siente dolor.
En cualquier caso, lo más recomendable es llevar al niño a un especialista o al hospital inmediatamente de acuerdo a la gravedad de la quemadura, para evitar agravar la situación. Incluso si tienes dudas de si debes llevarlo al doctor, es mejor siempre consultar con un especialista.





